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Informe 2021: ¿quién ganó y quién perdió en Latinoamérica?

En los primeros 6 meses de 2021 hubo 7 elecciones en 5 países: Ecuador, El Salvador, Perú, Chile y México. Ecuador y Perú tuvieron dos vueltas. Armamos este informe electoral desde Fantasmas con toda la información sobre un año de cambios en la región.

Durante la primera mitad de 2021, nuestro continente atravesó muchos procesos electorales que transformaron y reconfiguraron el mapa político de la región. Desde Revista Rándom armamos este informe resumiendo y analizando los principales resultados, para presentar una visión ordenada y sintética de este año de cambios.

Esta edición cubre las elecciones del período enero-junio. A fin de año haremos una segunda edición con la otra mitad del año.

Hubo 7 elecciones en 5 países: Ecuador, El Salvador, Perú, Chile y México. Ecuador y Perú tuvieron dos vueltas. Se eligieron dos presidentes: Lasso en Ecuador y Castillo en Perú. Dos fueron legislativas: El Salvador y México. Una, de constituyentes: Chile.

Empecemos con los resultados generales, país por país.

Ecuador

En este país se eligió presidente. La primera vuelta fue en febrero, y tuvo este resultado:

  • Arauz, el candidato de la alianza correísta Unión por la Esperanza (UNES) sacó 32,7%.
  • Después de un escrutinio muy peleado, el segundo lugar correspondió al candidato de derecha Lasso (Creo-PSC), con 19,7%, y no al líder indígena Pérez (MUPP), que obtuvo 19,4%.
  • Sorprendió en el cuarto lugar Hervas, con 15,7%, con una campaña con fuerte presencia en Tik Tok.
  • El oficialismo, PAIS, no llegó al 2%.

El ballotage se realizó en abril. El ganador fue Lasso, con 52,3%. Por primera vez desde 2006, un candidato opositor a Correa ganó las elecciones en Ecuador.

Perú

La segunda elección presidencial del año también fue en la zona andina. Perú fue a las urnas en un contexto complejo: cinco presidentes en cuatro años. Hasta para lxs argentinxs, que vivimos la misma cantidad de jefes de estado en una semana, se nota que la situación es difícil.

En la primera vuelta, en abril, el resultado fue de enorme fragmentación: nadie llegó al 20%.

  • El primer lugar fue para el izquierdista Castillo, de Perú Libre, con 18,9%.
  • Segundo, Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, con 13,4%.
  • Tercero, López Aliaga, de Renovación Popular, con 11,8%.
  • Cuarto, De Soto, de Avanza País, con 11,6%
  • Quinto, Lescano, de Acción Popular, con 9,1%.
  • El oficialista Partido Morado, no llegó al 3% de los votos.

Perú tiene un régimen semipresidencial, es decir que el Poder Legislativo tiene un poder mucho mayor que en otros países del continente: puede destituir al presidente (y lo hace bastante seguido). Como las bancas se eligieron en esta primera vuelta, la fragmentación es un dato central, sobre todo porque los dos candidatos que se enfrentaron en el ballotage se vieron fuertemente resistidos por el resto de los partidos.

En la segunda vuelta, triunfó ajustadamente Castillo, con 50,1%. El presidente electo, sindicalista docente conocido por posiciones de izquierda en economía y conservadoras en términos sociales, venció nuevamente a la heredera del dictador Fujimori, de derecha.

El Salvador

Este estado centroamericano tuvo elecciones legislativas en febrero, y fue una paliza de Nuevas Ideas: 66,5% de los votos y 55 bancas. NI es el partido del presidente Bukele, que irrumpió en la política en 2019 y quebró décadas de bipartidismo.

De hecho, los dos partidos tradicionales de El Salvador, ARENA (de derecha) y el Frente Farabundo Martín (FMLN, de izquierda y cercano al chavismo) sacaron respectivamente 12,2% y 6,9% y no llegaron a las 20 bancas. El cuarto lugar fue para GANA, el partido original de Bukele, también oficialista.

México

Finalmente, llegamos a México, donde hubo elecciones legislativas y un triunfo ajustado del oficialismo: la coalición Juntos Hacemos Historia, formada por MORENA (partido del presidente AMLO), el partido Verde y el izquierdista PT, obtuvieron el 44,4% de los votos y 278 bancas.

Contra ellos se alzó Van por México, una alianza histórica de los tres partidos tradicionales de México: el PRI, que gobernó sin pausa desde la Revolución hasta el 2000; el derechista PAN y el centroizquierdista PRD. Este frente llegó al 41%, con 199 bancas. Por afuera fue el Movimiento Ciudadano, con 7,3% y 23 bancas.

Chile

No es la primera vez que Chile irá a las urnas este año: en noviembre elegirá presidente. Pero en Mayo fue el turno de seleccionar a lxs integrantes de la Convención Constituyente, el resultado de la revuelta social iniciada en 2019. Estos fueron los resultados:

  • la alianza oficialista de derecha Vamos por Chile obtuvo el primer lugar, con 20,6% de los votos y 37 bancas.
  • Apruebo Dignidad, una coalición de izquierda entre el Partido Comunista, el Frente Amplio y la Federación Regionalista Verde Social, obtuvo 18,7% y 28 bancas.
  • las alianzas independientes de los partidos tuvieron resultados muy buenos: la Lista del Pueblo llegó al 16,3% y a 26 bancas, y el bloque Independientes por una Nueva Constitución, a, 8,8% y 11 bancas.
  • la Lista del Apruebo, frente de Centroizquierda y continuidad de la Nueva Mayoría de Bachelet, hizo una magra elección: 15,5% y 25 bancas.

Oficialismos y pandemia

En 3 casos, el oficialismo sacó la mayoría de los votos: El Salvador, Chile y México. Pero ojo: en Chile, el resultado fue muy negativo para Chile Vamos, porque es la única fuerza de derecha y porque no llegó al 33% necesario para bloquear reformas radicales en la Constitución propuestas por la izquierda.

En las dos elecciones presidenciales, los oficialismos sacaron menos del 3%. Pero ojo: en Ecuador, la Alianza PAIS entre el presidente Moreno y el correísmo se rompió durante el gobierno. El expresidente armó una nueva coalición, UNES, que ganó la primera vuelta y perdió el ballotage. Por otra parte, en Perú, el Partido Morado fue elegido como gobierno de transición pocos meses antes de las elecciones. El último gobierno electo (en 2016) fue del partido Peruanos por el Cambio (PPK), del presidente Kuczynski y de Vizcarra, que lo reemplazó cuando fue destituido por el congreso. El PPK no se presentó en estas elecciones.

El politólogo Facundo Cruz viene realizando un análisis a nivel global sobre el desempeño electoral de los oficialismos en pandemia, que recomendamos. Como él señala, no es cierto que los gobiernos siempre pierden elecciones desde diciembre de 2019, y en el continente americano tienden a imponerse en la mitad de los casos.

Una región fragmentada

En muchas votaciones de la primera mitad de 2021, un elemento central fue la fragmentación electoral: los votos se distribuyeron entre muchos partidos, y ninguno obtuvo una mayoría importante. El escenario más fragmentado fue el de Perú: en la primera vuelta, el candidato que salió primero no llegó al 20%. El menos fragmentado fue El Salvador: Nuevas Ideas, el partido del presidente Bukele, que quebró el bipartidismo de años en la última elección, obtuvo casi dos tercios de los votos.

Para analizar esto en más detalle, calculamos el Número Efectivo de Partidos (NEP) de cada país. El NEP mide la cantidad de partidos ponderado por el número de votos, y sirve para medir la fragmentación electoral. El número más alto es el de Perú, con 9,4, y los más bajos son El Salvador y México, con menos de tres: cerca del bipartidismo.

Dos breves notas al respecto: en primer lugar, al comparar entre distintos tipos de elecciones (presidenciales, legislativas, constituyentes) puede ser que se obtengan números un poco sesgados. En particular el caso de Chile, por ser una elección de convencionales constituyentes, debería ser tomado aparte. En segundo lugar, en el caso de México calculamos dos NEP: si tomamos los partidos de cada alianza por separado, o juntos.

Este ha sido un año de muchos cambios para la región latinoamericana. Se eligieron dos presidentes (y falta unx más), y Chile va a cambiar su Constitución. La gran fragmentación que muestran algunos países habla de crecientes problemas en los sistemas de representación a través de los partidos políticos. Así como las crisis sanitarias y las económicas, las crisis de representación son un riesgo para la democracia, porque indican que las demandas sociales no están siendo satisfechas por las dirigencias de cada país. En la segunda mitad del año, hay que estar atentxs a la evolución de este tipo de fenómenos.

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