La mano visible

Que se vayan todos (los dólares)

Por Christian Francese y Pilar Sánchez Muiño

Pero si el país sabe de la existencia de la deuda, no sabe en qué consiste esa deuda, ni quienes son los deudores y sus acreedores, cómo fue contraída, por qué, en qué plazos y hasta cuando. Tampoco sabe cuánto se debe, ni cuánto hay de legítimo o de fraudulento en esa deuda que nadie defiende, pero que todos acatan.

Alejandro Olmos, Todo lo que usted quiso saber sobre la deuda externa y siempre se lo ocultaron

El fantasma del 2001 reaparece cada diciembre en Argentina. La política hace su revisión y desenfunda el termómetro social. Pero este año, en lugar de preguntarnos si llegamos a poner un pan dulce sobre la mesa, el fantasma se cristaliza en la profunda crisis económica, en la negociación con el FMI y en la cotización del dólar. A 20 años, el escenario tiene sus parecidos. Por un momento creímos que el helicóptero había sido el fin de la época del champán, Río Tercero, la flexibilización laboral y los despidos, pero quienes fueron fieles asociados al desguace del estado y al colapso de nuestro sistema financiero permanecen intactos. 

Políticamente el 2001 generó varios reordenamientos, entre ellos la constitución del PRO como partido político a medida del sector empresarial. En términos generales, de un sector social que busca refugio en el exterior para preservar su tajada. Pero sus intereses no se encuentran expresados sólo allí. La búsqueda de consensos hacia su favor en el sistema político en su conjunto sigue siendo un objetivo: lo consiguen definitivamente en el momento que se asume el discurso de lo inevitable. Por ejemplo, cuando se concibe como única posibilidad política el pago al Fondo Monetario a costa de, como todos sabemos, recorte del gasto en salud, educación y desarrollo para la población argentina y un cogobierno con el organismo que, al menos para nuestro suelo, nunca dejó más que desierto y más pobreza. 

La pregunta sobre si es posible llevar adelante otra política nos llevó a una larga conversación con Daniel Marcos, militante popular y colaborador de Alejandro Olmos en la investigación que desembocó en el histórico fallo del Juez Ballestero1, en donde se  declara la ilegitimidad y el fraude de la deuda contraída en la dictadura. Daniel es también querellante en las conocidas como Causas Olmos II y III, en las que muestra la permanencia de operatorias fraudulentas ya en tiempos de democracia. La charla fue y volvió en el tiempo, pero la ruleta rusa de la economía argentina no marea tanto cuando se hace foco en uno de sus temas centrales: “La única constante de la economía argentina desde el ‘76 hasta ahora es que hay un sector social que se apodera del excedente, lo dolariza y lo fuga”, sintetiza nuestro entrevistado; y agrega: “Ese para mí es el principal conflicto político de la Argentina. Lo que desencadena el comportamiento de este reducido sector social es un círculo vicioso que relaciona directamente la desinversión, con la fuga de capitales, la deuda externa y la restricción externa. Esto deviene en una inestabilidad macroeconómica y política y conlleva a un problema de naturaleza jurídica, que involucra la responsabilidad patrimonial del Estado y compromete la seguridad política y económica de la Nación”. 

El colador hoy

Gráfico 1:  Evolución de la deuda externa y la fuga de capitales en Argentina (miles de millones de dólares). Años 2012-2019. Tomado de Bona, L. M. (2020), “Acuerdo con los acreedores: luces y sombras”, disponible en: https://thetricontinental.org/es/argentina/bona-acuerdo/

En el Informe publicado por el Banco Central de fuga de capitales durante los años 2015-2019 se aclara que “al diferenciar entre personas humanas y personas jurídicas, se observa que apenas el 1% de las empresas que realizaron compras netas, adquirió U$D 41.124 millones en concepto de formación de activos externos. En el caso de las personas humanas, tan sólo el 1% de los compradores acumuló USD 16.200 millones en compras netas durante el período.” Es decir que prácticamente la misma suma otorgada por el FMI en el mayor préstamo de su historia (casi u$s 45 mil millones desembolsados) se fugó durante el gobierno de Cambiemos. 

Esta semana el FMI avaló el análisis y se mostró crítico del accionar del gobierno anterior: “El programa no cumplió con sus objetivos, a pesar de las importantes modificaciones de las políticas económicas. El aumento de los reembolsos, junto con la fuga de capitales de los residentes, ejerció una presión considerable sobre el tipo de cambio. A pesar de las intervenciones cambiarias más allá de las disposiciones del programa, el tipo de cambio siguió depreciándose, aumentando la inflación y el valor en pesos de la deuda pública, y debilitando los ingresos reales, especialmente de los pobres”. Sin embargo, aunque lapidarias sobre el manejo del gobierno de Macri, las declaraciones no agregan nada a lo ya sabido sobre el destino del préstamo y su “autocrítica” sobrevuela con ligereza. Ni siquiera hace referencia a que el crédito otorgado viola el propio Convenio Constitutivo del organismo, que en su Artículo VI prohíbe “utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital”2. Al respecto Daniel nos dice:

  • En esta última instancia, como en otras, el FMI trajo los dólares para garantizar la salida de corto plazo que está imposibilitada por su carta orgánica. Existen tenencias de argentinos en el exterior por U$D 500 mil millones, fruto de la evasión y elusión tributaria, y de los cuales sólo están declarados U$D 100 mil millones. [Lo que habría que hacer es: ] Se le formula a la Banca Internacional que van a cobrar todas sus legítimas acreencias si abren las cuentas de los argentinos en el exterior. No es algo que se le ocurrió a Daniel Marcos, sino que lo planteó el Presidente del Citibank en la crisis del Plan Primavera en el ‘88 cuando dijo que la banca internacional le podría informar tranquilamente al Estado argentino si solicitara esa información. Entonces el Estado argentino dispondría de esos fondos para pagar los compromisos. Algo similar realizó Gran Bretaña cuando finalizó la Segunda Guerra.

Los dólares se van y no sólo por las distintas variantes de la fuga. Lógicamente el pago de la deuda representa una salida constante de billetes verdes de nuestro país. Precisamente el mismo día que se publicó el citado informe del FMI, nuestro país enfrentó un nuevo vencimiento de deuda por el préstamo al gobierno de Macri, realizando un pago de 1.900 millones. Así, la suma pagada en 2021 entre capital e intereses es alrededor de U$S 5.200 millones. El año que viene, la suma total a pagar ascendería a los U$S 19.000 millones: aproximadamente la mitad de las reservas con que cuenta el BCRA actualmente. Ya en enero, febrero y marzo se agregan vencimientos (también con el Club de París), aunque cuánto se pague de ello a principios del año que viene dependerá de la negociación con el organismo.

Una tercera manguera de salida de dólares está dada por el grado de extranjerización de nuestra economía. Antes, la plata iba toda al taxista para ser gastada en nuestro país, ahora una porción se la lleva Uber afuera. Pero no es sólo eso. Según un artículo publicado por Raúl De la Torre en Página 12 el 4 de diciembre de este año, la deuda privada total con el exterior asciende a 80.237 millones de dólares. “Es decir, 35.000 millones de dólares mayor que la deuda con el FMI. Y esta deuda privada también genera intereses, también genera pagos corrientes al exterior, también genera pérdidas de reservas y genera presiones sobre el valor del dólar, porque se lleva parte de las divisas escasas”3. Esta información también puede encontrarse en el Informe sobre deuda externa privada publicado por el Banco Central al 30 de junio de 2021, información que dejó de hacerse pública durante los cuatro años de gobierno de Cambiemos. 

A la nota de De la torre llegamos por recomendación de Daniel, que durante nuestra conversación nos asegura: “Hoy no tendríamos que tener un problema de dólares en la Argentina”.  

  • ¿Por qué?
  • Y porque si mirás la balanza comercial desde que está Alberto, creo que el superávit de balanza comercial da 18 mil millones de dólares. 
  • ¿Pero entonces la única explicación es que se la fugan? Porque hasta ahora tantos compromisos de deuda no se pagaron. 
  • La pregunta es para qué usas esos dólares. En el superávit de la balanza comercial ya sacaste las importaciones. ¿Adónde se te fue lo otro? Algo en pagar deuda, un poco al fondo, un poco a los privados. Y después, mucho, en pagar las deudas de las empresas privadas. Por ejemplo, Arcor en la época de Macri colocó un bono, una obligación negociable. Tomó deuda del exterior como Arcor. Ese privado se comprometió a devolver esa plata en pagos semestrales a tal tasa. Entonces cuando tiene que pagar va y le reclama los dólares al Banco Central a $100: entonces le estamos subsidiando los dólares a estas empresas. En el caso de empresas trasnacionales, muchos de esos dólares que figuran como deuda es deuda intraempresa, por ejemplo de una multinacional que opera acá con su casa matriz, donde la posibilidad de supuestas deudas sean simuladas, autopréstamos… 
  • ¿Qué podría hacerse para preservar esos dólares del Banco Central? 
  • Que todas las empresas que quieran tomar endeudamiento con el exterior lo hagan sabiendo que para eso el Banco Central no dispone de dólares. Si la empresa va a colocar una obligación negociable en el mercado financiero mundial, tenga presente que el BCRA no va a facilitar esos dólares. Se aceptaría esa toma de deuda externa como nuevas inversiones productivas que generen saldos exportables y que garanticen el repago de la misma deuda. Son todas normativas del banco que se podrían formular y que pondrían en discusión la ley de inversiones extranjeras vigente desde la dictadura y reformulada por Cavallo en la década de los 90.

“Necesitamos dólares para” podría ser una fórmula de muchos economistas de uno u otro lado de la grieta. Sin embargo, el colador de divisas es constante. Nuestra economía se encuentra ordenada en torno a esa salida de dólares, y no son mayormente cuestionados los mecanismos ni los vínculos políticos y económicos que la permiten, ni los sectores que se benefician de ello. Parece tiempo de poner sobre la mesa esta situación, porque la bomba que dejó Macri es demasiado grande y exige mayores reflejos de la política. Quizás por ello el pasado 10 de diciembre la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner vociferó: “Usted sabe Presidente, que se habla mucho de la famosa restricción externa, que a la Argentina le faltan dólares. No, a la Argentina no le faltan dólares ¡Los dólares de la Argentina los tienen afuera! ¡Se los llevaron afuera! Necesitamos que el Fondo nos ayude a recuperarlos de los paraísos fiscales donde se han ido miles y millones en evasión para que les paguemos. Presidente, comprométase que cada dólar que encuentre en el exterior se lo vamos a dar primero al Fondo, de los que se la llevaron sin pagar impuestos”. Más temprano que tarde veremos los alcances y la profundidad que se le quiere dar a este planteo.

No todo tiempo pasado fue mejor

Gráfico 2:  Evolución de la deuda externa y la fuga de capitales en Argentina (miles de millones de dólares). Años 1975-2015. Tomado de Bona, L. M. (2020), “Acuerdo con los acreedores: luces y sombras”, disponible en: https://thetricontinental.org/es/argentina/bona-acuerdo

Como en el Día de la Marmota, la conversación con Daniel sobre lo vivido en los últimos años se parece bastante la antesala del estallido social del 2001. Préstamos, promesas, dinero que se fuga, Ministros que viajan a pedir más plata a Estados Unidos y vuelven con las manos vacías, medidas extraordinarias para frenar la sangría. Así recapitula los resultados del salvataje que los organismos internacionales le prometieron a Fernando de la Rúa de 39.700 millones de dólares:

  • El Blindaje de De la Rúa fue similar a los 45 mil millones de deuda del FMI que tomó Macri, “para restablecer la supuesta confianza de los mercados”. El Blindaje era: los fondos del Banco Mundial, del FMI, del BID, de algunos bancos extranjeros, tenedores de bonos argentinos, mil millones de España (el conglomerado que había impulsado el Plan Brady y disfrutado de sus beneficios) que nos lo dieron no porque son buenos, sino porque tienen a todas las empresas acá, Telefónica, etc. Los organismos de crédito y algunos bancos, arman el Blindaje, que quiere decir que la Argentina tiene “algunos amigos” que le van a dar 39 mil millones de dólares, por si le provocan una corrida contra las reservas del BCRA. Eso se hace en el año 2000. Y ahí empieza una corrida permanente. Lo ven en el informe de la fuga de capitales de DiCola en la Cámara de Diputados, es una radiografía de lo que fugaron (lo que paga Kirchner al FMI, eran los fondos del blindaje que se habían fugado). Cavallo lo que iba haciendo para reconstruir las reservas del Banco Central era ir a buscar la plata del Blindaje ¿Qué es lo que pasa la primera semana de diciembre? Que el Fondo Monetario le dice que los 1.250 millones que le iba a dar la primera semana de diciembre no se los va a mandar. Y ahí es cuando Cavallo se va desesperado a Estados Unidos y nadie le atiende el teléfono. Y cuando vuelve mete el corralito. 

Durante la crisis que estalló en el 2001 la Cámara de Diputados creó la Comisión Especial Investigadora sobre Fuga de Divisas en la Argentina durante ese año. Fue presidida por el legislador cordobés Eduardo Di Cola del Partido Justicialista y estuvo integrada por Graciela Ocaña (ARI), Lorenzo Pepe y otros diputados de los distintos bloques que componían las filas del congreso. Luego de resumir las conclusiones del informe, la comisión eleva un pedido desesperado: “Finalmente, debe mencionarse la necesidad de acudir a la cooperación internacional para identificar adecuadamente los fondos argentinos ilegalmente evadidos de la economía local”. Agrega también en sus conclusiones: “La Comisión considera que tiene elementos más que suficientes para manifestar que en la economía argentina existe un problema estructural que consiste en la práctica de muchos particulares y de sectores empresarios altamente concentrados de colocar sus excedentes financieros en el exterior4.

Fuente: Basado en “Fuga de divisas en la Argentina” de la Comisión Especial de Investigación de la Cámara de Diputados sobre Fuga de Divisas en Argentina durante el año 2001.

Las canillas de divisas siguen abiertas, desarmando toda posibilidad de decisión sobre nuestro destino. ¿Por qué pasan las décadas y persiste este problema? Para Daniel el problema se remonta a que el sector social triunfante de la dictadura -los Perez Companc, los Bulgheroni, los Macri- fuera aceptado como “el núcleo dinámico de la economía argentina, lógicamente producto de la transferencia de ingresos que le hizo Martinez de Hoz a ese sector”. El plan Austral es así el primer antecedente en democracia de ese reconocimiento. “¿Qué les dicen Sourrouille, Brodershon, Machinea y Canitrot? Nosotros los reconocemos como ganadores del Proceso. Son ‘Los capitanes de la industria’. El Estado arregla las políticas macroeconómicas y para eso va a ajustar el gasto público y a generar saldos exportables (que le queden dólares para pagar los compromisos externos). Pero uds. invierten”. Como era de esperar, esa inversión nunca llegó, los dólares fueron fugados y a los dos años estalló una nueva crisis de deuda. Agrega Daniel:

  • El intento de la clase política argentina por convencer a esa clase dominante -de reinvertir sus ganancias en el país- tiene diferentes experiencias: [1] Martínez de hoz, quiebra la estructura económica y les da todo a un sector social. Termina en el desastre económico, político y social de la crisis del ‘82. [2] Durante la democracia, aparece el “ajuste positivo” -el acuerdo del Plan Austral (1985)-, que se pudre en el ‘89. [3] A partir del año ‘90, aparece la implementación del Plan Brady como una nueva posibilidad de acuerdo de la clase política y el Estado con la clase dominante para generar un periodo de estabilidad. Y les da todas las empresas públicas, le garantiza la libre disponibilidad de las divisas, (objetivo primordial de la convertibilidad), y extranjeriza la Argentina como nunca antes. Esto es lo que se pudre en el 2001. [4] Blindaje, megacanje, ley de déficit cero (2000- 2001). [5] La convivencia conflictiva entre la clase dominante y los gobiernos kirchneristas donde continuaron la fuga de capitales usufructuando los dólares generados en la balanza comercial, a diferencia de las otras etapas, donde los excedentes apropiados eran fruto de la redistribución regresiva de los ingresos y/o del endeudamiento externo. [6] La clase dominante construye su expresión política (PRO) y asume el control directo del Estado.

En el relato histórico de Daniel aparece uno de los múltiples conceptos que trae al diálogo con frecuencia, y que adjudica a Scalabrini Ortiz. Se refiere al Estado como un “Estado capturado”, tomado por los intereses de la clase dominante.

  • Hay que abrir una etapa de reconstrucción soberana, para ello hay que revertir la naturaleza del Estado vigente desde la dictadura… [enumera] [1] Gracias al endeudamiento del sector público la tasa de interés interna superó sistemáticamente a la internacional. [2] El propio sector público posibilitó la fuga al proveer las divisas demandadas a través del endeudamiento externo. [3] La subordinación estatal a la nueva lógica de acumulación de dichos sectores dominantes, donde se observan reiteradas maniobras de estatización de deudas privadas.

Para pagar hay que crecer, y para crecer hay que ¿pagar?

En los discursos de gran parte del gobierno del Frente de Todos circula esta idea de que se llegará a un acuerdo que no le cueste al pueblo su plato de comida. Que primero hay que crecer para poder pagar, y entonces se necesita un acuerdo beneficioso. Pero ¿dónde quedaron aquellas palabras del Alberto Fernández, el “Nunca más a la puerta giratoria de dólares que ingresan por el endeudamiento y se fugan dejando tierra arrasada a su paso”? ¿En qué laberinto jurídico quedó durmiendo el Informe del Banco Central denunciando esa operatoria de puerta giratoria? ¿Y los responsables del endeudamiento? ¿Existe tal cosa como un “acuerdo beneficioso”? 

¿Qué pasa si no pagamos? Daniel responde con tranquilidad: “Van a tratar de mover todo, pero la Argentina estuvo en cesación de pagos en 2003, 2004 y 2005 [por el tipo de reestructuración de deuda, sólo se pagó una parte]. También estuvo en cesación de pagos en forma parcial hasta el 2016, hasta que arreglaste con los buitres, el sistema internacional te consideraba afuera, no habías reestructurado la totalidad de tu deuda.” 

  • ¿Y qué pensás que habría que hacer?
  • Tenés que ir a la historia de los grandes países que reconstruyeron su poder soberano. El paso número uno fue resolver su problema de deuda como lo hicieron Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Rusia, Alemania e Italia. Para eso tenés que poner a disposición del Estado todas las tenencias de los argentinos en el exterior. Entonces, qué debería hacer un gobierno nuestro: declarar la cesación de pagos, estableciendo que Argentina ha seguido las políticas del sistema financiero internacional a lo largo de estos 40 años, y que no sólo no soluciono su problema, sino que se mantiene vigente y provoca un permanente perjuicio al conjunto de su población, aseverando la corresponsabilidad de los organismos financieros internacionales. 

Como ha venido planteando desde sus tiempos con Alejandro Olmos y con su hijo, Alejandro Olmos Gaona, con quien continúa el trabajo de denuncia del papel de la deuda, Daniel enfatiza que jurídicamente existen las bases para cuestionarla. Sin mencionar esta vez a la doctrina de la deuda odiosa, subraya:

  • La próxima reestructuración tendrá que ser formulada, no sólo como un problema de iliquidez o insolvencia, sino como un problema de ilegitimidad y fraudulencia de la misma, ya que la deuda externa Argentina tiene una íntima relación entre la deuda generada por la dictadura hasta la actualidad provocando un delito de ejecución continuada.

La conversación con Daniel pasó desordenada e indistintamente de economía a historia, de términos técnicos a análisis políticos. Pero la charla se vuelve imprescindible porque cada crisis de deuda es una oportunidad para revisar y cuestionar la totalidad del crédito externo, que a lo largo de estos 45 años no ha tenido ninguna correlación positiva con el bienestar social ni con el desarrollo productivo de nuestro país. 

Notas

1- «El país fue puesto desde 1976 bajo la voluntad de acreedores externos. La existencia de un vínculo explícito entre la deuda externa, la entrada de capital externo de corto plazo y altas tasas de interés en el mercado interno y el sacrificio correspondiente del presupuesto nacional desde 1976 no podía pasar inadvertido para las autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI) que supervisaban las negociaciones económicas».

2- Convenio Constitutivo del Fondo Monetario Internacional – Año 2011.

3- Raúl de la Torre, https://www.pagina12.com.ar/387053-la-deuda-externa-que-nadie-quiere-ver

4-  Fuga de Divisas en Argentina – Comisión Especial de Investigación de la Cámara de Diputados sobre Fuga de Divisas en Argentina durante el año 2001.

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